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 Pelusa I Una historia de amor

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bixrut

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Hoja del Escritor
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MensajeTema: Pelusa I Una historia de amor   Sáb Sep 13, 2008 8:52 pm

Dividida en tres o cuatro partes (aun no lo sé)
Las dos primeras no tienen nada de erótico

- Manuel, Manuel,
- ¿Dónde te metiste chiquillo de porquería?
- Manuel, Manuel

Es mi madre, que me llama, desde que papá se fue para el Norte a trabajar en las minas que me toca el trabajo pesado de la casa, soy el mayor de los hermanos y necesita de mi ayuda.

- Mande mamita
- ¿Dónde te habías ido? Estoy atrasada con tus hermanos, mira la hora que es y todavía no se van para la escuela.
- Agarra al Luchito, lávalo, péinalo y pónele los zapatos que si no se va a pata pelada para la escuela.
- Si, mamita, yo lo hago.
- ¿y donde andabas hijo? Te sentí salir temprano.
- Andaba por los faldeos del monte, fui a recoger leña para el almuerzo.

Es la rutina de todas las mañanas, ir por leña, encender el fuego para que mi vieja prepare el desayuno, ayudarla con los más chicos y después encaminarlos cerro abajo para que se vayan derechito para la escuela. Mi mamá dice que tienen que estudiar, aprender a leer y escribir, para que cuando estén más grandes busquen trabajo en el pueblo.
Yo me tuve que salir, mamá no puede sola con la casa y mis otros cuatro hermanos, además que la Martuca recién está aprendiendo a andar y puchas que da que hacer.

- Ya hijo, están listos, llévatelos de trotecito, van tan atrasados.
- Ay, la Señorita Herminia me va a reclamar en la reunión.
- Quédese tranquila mamita, me los llevo corriendo, si nos apuramos, llegan antes que toque la campana.
- Bueno, bueno, partan luego, que tengo tanto que hacer y Uds todavía aquí.

Nos fuimos corriendo, donde don Fermín, se nos unió la Pelusa , bueno, no se llama así, pero todos le dicen la Pelusa, por lo palomilla que es, siempre riéndose, haciendo travesuras, y embromando a los demás.

- Los estaba esperando, puchas Manuel que vienen atrasados.
- Es que me demoré en el monte, hay tan re poca leña que recoger que tuve que ir bien arriba.
- Ya, pero mejor la corrimos, que si llegamos atrasados la Señorita Herminia nos va a retar.
- Manuel, ¿para que lado vas a llevar a pastar las cabras esta tarde?
- Por el lado del arroyo, donde está la roca grande, ahí cerca de la casa, mi mamá va para donde doña Flor y me tengo que quedar con la Martuca.
- Oye Pelusa, ¿y para que quieres saber tanto?
- Ah, no, por nada, la vieja también va para donde doña Flor, y me voy a quedar sola.

Cuando íbamos llegando al Roble Viejo, sonó la campana, pero llegamos cuando estaban cantando la Canción Nacional antes de entrar. Fuiuh, justo a tiempo. Me daba cosa verlos tan contentos y yo sin poder quedarme en la escuela.

Ya es la tarde, mamá me dió el almuerzo a mi y a la Martuca y partió , saqué las cabras de corral y me fui para el arroyo. Le llevé su leche a mi hermana (por si le daba hambre) y me eché unos pedazos de pan para mi.

- Manuel, Manuel, hola, Manuel, hola Martuquita.
- Dejé a tus hermanos con tu mami donde doña Flor
- Ya, que bueno, gracias Pelusa.
- ¿ Y que te trajo por aquí ?
- Naaa, quería venir, además que hace calor y podíamos bañarnos, ¿te parece?
- Bueno, si ,tienes razón hace harta calor, pero ¿ y la Martuca?
- La metemos al agua también.

Y así lo hicimos, primero eso si, junté un poco a las cabras (no fuera cosa que se me fueran a dispersar por los cerros), Diablos, el agua para helada, es que son los deshielos de primavera.

- Mierda que está helada el agua Manuel
- Ja,ja,ja, se te puso la piel como de gallina, ja,ja,ja.
- Y qué, mírate tú, si pareces pollo entumido.

La Martuca la dejamos en la orilla, jugando con las piedras, que de todos colores había esparcidas por doquier. Diablos, los calzoncillos me quedaban sueltos (eran de mi padre) así que a cada rato se me caían, Pelusa solo con sus calzoncitos puestos de vez en cuando me miraba, y la palomilla se sonreía al ver mis apuros.

- Yá, mejor sácatelos, o te los va a llevar el rio.
- Pero, ¿no te enojas?
- No, y para que no te sientas incómodo yo también me saco los calzones.
- ¿ te atreves?
- ¿Qué si me atrevo?, mira, ¿ves?, afuera con ellos.

Y allí estábamos, desnudos los dos, mis huesos flacos, se mostraban por todas partes, en cambio ella, rellenita de todos lados, excibía sus bellas curvas, por las cuales se deslizaba el agua del arroyo.
Que linda que era la Pelusa, siempre me habían gustado los hoyuelos que se dibujaban en sus mejillas cuando sonreía, Y ahora la veía desnudita, Oh, y ya tenía tetitas, chiquititas, pero ya tenía. Si, si, era tan linda y allí donde se unían sus piernas esbozaba una leve sombra oscura, más oscura que su piel morena.

- Oye Manuel, no le vayas a contar a nadie que me viste así.
- Mira que si sabe la vieja, me va a sacar la mugre a palos y ni hablar de lo que me haría mi papá.
- No Pelusa, no se lo diré a nadie.
- Oye, ¿y porqué no vas a la escuela Manuel?, te echamos de menos.
- Que más quisiera yo que ir a la escuela todos los días, pero no puedo. Mi mamá sola no puede con la casa y con los más chicos. Tengo que ayudarla.
- Puchas oh, lo siento por ti Manuel. Pero, salgamos del agua que ya me entumí, está tan helada.
- Si, salgamos que a mi también me dio frío.
Nos tendimos en la hierba, recogí a la Martuca, y le pasé su leche, Pelusa cogió una flores que crecían por allí y las puso en el regazo de mi hermanita.

- Toma Martuquita son para ti.
- Oye Manuel, se habrán secado mis calzones, no vaya a ser cosa que se aparezca alguien y me vea empelotas.
- No viene nadie para acá, cuando mucho mi mamá, pero ella no está.
- Ah, ya bueno, entonces me quedo una ratito más así.

- Oye, Pelusa, ya tienes pelitos allí abajo, mírame a mi, yo no tengo ninguno.
- Si, ya te lo había mirado, ni tienes nada, pero sabes, esa cosa tuya es más grande que la del Peyuco, y tanto que se cachiporrea de su cuestión allá en la escuela.
- ¿Siii?, Bueno, en algo que le gane, que a la pelota es el campeón.
- ¿ Y tienes novia Manuel?, Que la Gabriela se cachiporrea con vos.
- Yo no tengo ninguna novia .
- Yaaaa, pero, ¿te gusta alguna de las chiquillas de la escuela?
- Bueno, si, hay una que me gusta y arto.
- ¿ Quién?, la Gabriela, la Paty, la Lucía, ¿quién es la que te gusta?
- Ninguna de esas.
- Ya pus, no seas pesado, dime ¿Cuál te gusta?
- ¡¡ Chis !! ¿y para que quieres saber?
- Es que me interesa, ya no seas malo, dime, ¿quién te gusta?
- Bueno, te digo, pero no te enojes, Soy tú. Si, tú soy la que me gusta.
- En serio Manuel, ¿yo soy la que te gusta?... Oye ¿y porqué no me habías dicho nada?
- Creí que si te decía algo, te ibas a enojar.
- Pero si no me enojo, tú también me gustas.

Y allí estaba yo, tirado en la hierba, al lado de la chica que me gustaba, todo colorado, me daba cosa hablarle de estas cosas, si nunca antes le había dicho a nadie que me gustaba. Y ella me decía que yo también le gustaba, puchas que me puse nervioso, y ahora ¿Qué más le podía decir?. Además que estábamos desnudos y con la Martuca mirando, aunque bueno, no nos miraba, solo jugaba con las flores.

- Oye Pelusa, ¿quieres ser mi novia?
- Si pus, claro que quiero ser tu novia, ¿no ves que me gustas mucho? Y para que sepas, yo te quiero de hace mucho rato.
- Diablos, yo no lo sabía, y ahora que somos novios ¿Qué hacemos?
- Bueno, tienes que darme un besito, ¿no ves que los novios se besan?
- ¡¡ Diablos!!, pero es que yo…. Bueno, yo… no te enojes, pero es que yo, mierda, no lo he hecho nunca.
- Ay, que tontín, mira pone tus labios así. ¿ves?. Así como los míos.
- ¿Así?, ya, ¿y que más?.
- Pero Manuel, si no sabes nada. Mejor quédate así, yo te beso primero.

Me quedé quietito, con los ojos bien abiertos, Ella se acercó y puso sus labios sobre los míos, diablos, fue como si me hubiera dado la corriente, algo hizo que mi cuerpo se estremeciese por completo, pero cuando introdujo su lengua hasta que chocó con mis dientes, ahí casi doy un salto y salgo arrancando, Uh,uh,uh, nunca había sentido algo tan rico.
- Ya, listo, ¿te gustó?
- Oye Pelusa, ¿así que así son los besos?
- Puchas Manuel Oh, si, así son los besos, pero, ¿te gustó?
- Si, claro que me gustó. ¿Me das otro?, bueno, si es que quieres no más.
- Ji,ji,ji, voy a tener un novio bueno para los besos. Ya, ya , te doy otro, pero esta vez tu me besas a mi.

Si, si, esta vez lo hice yo, y no solo uno, fueron muchas veces, me fue enseñando como hacerlo mejor. Que tarde más dichosa, me olvidé de la Martuca, de las cabras y de todas las cosas, solo estaba interesado en la Pelusa y los besos que nos dábamos.

- Oye Pelusa, ¿te puedo abrazar?, puchas que me gustaría hacerlo.
- ¿y que esperas para hacerlo?, pero eso si, abrazos no más, no te pases de la raya.
- Pero es que yo, no sé, pero, es que quiero tenerte pegadita a mi. ¿es malo eso?
- No Manuel, yo también quiero, pero no sé.

Ese “yo también quiero”, me dio valor así que me acerqué más a ella, la abracé como con fuerza, y la apreté contra mi. Sentí sus tetitas contra mi pecho, la besé muy apasionadamente, puse mis manos sobre su traserito y apreté su vientre contra el mio.
Diablos, que sensaciones más raras me recorrían por todos lados, ella se dejaba hacer, sus labios, se apretaban contra los míos, abría su boca , y así yo con mi lengua exploraba la suya.
Estábamos tan pegados los dos, que sentía como su corazoncito latía desbocado, y el mío no lo hacía menos que el de ella, pero lo que más me inquietaba esa especie de ardor que sentía allí abajo.

- Pelusa, yo, yo ,
- No Manuel, por hoy, nada más, estoy muy excitada, me siento tan rara, mejor que no hagamos nada más.
- Pero Pelusa, yo, es que yo, uuuh, la verdad , no se que me pasa, pero como que me falta algo más.
- Lo sé Manuel, lo sé, a mi también me pasa lo mismo, pero ahora no, ¿quieres Manuel?
- Está bien, solo un besito más, ¿si?
- Ay, mi novio besucón, no te conformas con nada, pero ya , ya, dame otro más.

Ese otro más, bueno se repitió muchas veces, después, nos vestimos, ay, pero si no podía apartar mis ojos de ella, con cada prenda que se ponía, parece que a mi me dolía. Era como si me quitaran lo que yo más quería.
Pelusa cogió a Martuca, yo me fui a reunir las cabras, y partimos para la casa. Cuesta arriba por los cerros y cogidos de la mano, solo nos mirábamos y sonreíamos. Ëramos tan felices.

- Mañana te estaré esperando cuando vayas a dejar a tus hermanos.
- Si Pelusa, me iré corriendo, para estar un ratito contigo.
- Ya mi novio besucón, mañana nos vemos.
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Miko
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MensajeTema: Re: Pelusa I Una historia de amor   Dom Sep 14, 2008 2:53 am

Muy buena, ya leeré la cont ^^
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