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 El Hechizo del Deseo

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Miko
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MensajeTema: El Hechizo del Deseo   Sáb Ago 16, 2008 12:27 am

Jojo, para estrenar el foro, pongo mi super historia xD
algunos ya la conocen, pero filo What a Face

aquí va Very Happy, un poco largo xD, pero bueno :B, mejor lo dividiré en partes Rolling Eyes

Primer Capítulo, primera parte
Cerré la gran puerta de mi humilde pero gran casa y le eché el cerrojo, haciendo un gran estruendo. Me giré sobre mis talones haciendo que mi capa ondeara y me dirigí con paso decidido a mi destino. La multitud que comenzaba a concurrir a los elegantes alrededores se veía tan igual y diferente a la vez. Algunos mendigos pidiéndole dinero a los grandes caballeros que vestían lujosos trajes de seda, tomados del brazo de alguna bella y esplendorosa dama que deslumbrara tanto por su físico como el gran vestido que la cubría. Tan diferentes… Pero tan iguales, todos guiados por el mismo instinto, la envidia que corría por las venas del mendigo, la codicia que ansiaba las bellas damas al aprovecharse de los caballeros y la lujuria que renacía en ellos al ver los llamativos y esplendorosos atributos de sus damas de compañía, todos unos pecadores ante los ojos de Dios. Siempre era lo mismo. Continué mi camino lentamente moviéndome con sensual elegancia bajo las débiles luces que en ese entonces cubrían al viejo Londres mientras mi capa ondeaba al compás de mis movimientos. Cerca del teatro al que todos concurrían a esta hora, se encontraba una Iglesia, mi destino esta noche. Al llegar al lugar, observé detenidamente la gran y antigua puerta, que parecía tallada con tanta pasión y devoción, como si su vida dependiese de ello, rebosaba de detalles, en los que unos podrían entretenerse viéndolos detenidamente durante horas. Antes de perderme en los encantos de tal obra de arte, toqué tres veces a la puerta y esperé. De pronto un pequeño estruendo me indicó que había alguien, lo que por supuesto, esperaba. El rostro del Padre se asomó por la gran puerta y esbozó una gran sonrisa al reconocerme.
-Elizabeth… que bueno verte por aquí, aunque sea a tan altas horas de la noche…-Dijo el padre amablemente-
-No hay hora para venir a depositar su fe en Dios, verdad Padre?-Dije sonriendo levemente quitándome la tela que cubría mi cabeza, haciendo que mis castaños rizos se soltaran y anduvieran libremente hasta mi cintura-
-Tienes razón… Pasa, hija, pasa-Dijo el Padre haciéndose a un lado para dejarme entrar al recinto-
Entré con elegancia y observé tan detalladamente como siempre el lugar. Imágenes de santos y flores y velas decorando sus templos haciéndolos ver vistosos y a la vez un poco fúnebres.
-Bueno hija… Te dejaré unos momentos, debo ver las citas al confesionario que tengo durante la semana, espero que no te importe- Dijo el padre con el mismo tono amable que siempre, lo único que variaba es que le daba cierta ternura al verme-
-No Padre, para nada…-Dije dándome vuelta al volver a la realidad y salir de mi embelesamiento por la belleza de aquella obra de arte-
-No le permitas la entrada a nadie, hija, que eres la única que viene a la iglesia a esta hora, y es por eso que te abrí…-Dijo el padre con una sonrisa que levemente mostraba picardía-
-Descuide Padre, sólo haré mis oraciones… Le avisaré antes de retirarme-Dije quitándome mi capa dejándola en una de las butacas de la iglesia-
-Hasta entonces, Elizabeth-Dijo el Padre antes de emprender su camino a una de las esquinas de la gran iglesia donde comenzaba un largo corredor-
Le hice un leve gesto con la mano en forma de despedida y volví mi vista hacia el final de la iglesia.
Comencé a caminar lentamente por cada templo de santos, degustando cada detalle de las imágenes que representaban a cada santo que era bañado por luces celestiales, mientras en sus rostros siempre reflejaban un dejo de melancolía. Me detuve en una, pude observar algo que me era peculiar. En el cuadro, uno de los ángeles se veía diferente. Me acerqué más para examinarlo detalladamente. Efectivamente, alguien había dibujado con un delgado pincel unas gotas de sangre que salían de sus ojos pareciendo diabólicas lágrimas, mientras su rostro denotaba cara de angustia.
-Linda obra, no?-Dijo una voz masculina-
Me sobresalté y volteé a observar la procedencia de aquella voz.
-Padre?...-Pregunté tímidamente-
-El Padre está ocupado con sus deberes, querida…-Dijo lentamente la voz misteriosa-
Se hizo un momento de silencio donde intentaba controlar el miedo que había nacido en mí. Luego fue interrumpido bruscamente por la misteriosa voz.
-Tu nombre-Dijo más bruscamente pero manteniendo el encanto de su dejo de misterio-
-Elizabeth… Elizabeth Smith –Respondí por inercia, teniendo en cuenta de que era un completo desconocido, y su comportamiento bastante poco usual-
-Elizabeth… Lindo nombre…-Dijo lentamente-
Su voz era tan sensual y misteriosa que hacía que mi corazón comenzara a latir precipitadamente y me comenzara a sofocar un poco.
-¿Que hace una señorita tan bella como usted en este lugar tan lúgubre y extraño como este a estas horas de la noche?-Dijo lentamente denotando levemente una pizca de curiosidad-
-Yo… Pues… Simplemente me agrada…-Dije nerviosamente-
La verdad es que me sentía cómoda en aquella situación después de todo, pero aún así aquella voz me seducía sin siquiera saber su procedencia.
-Un gusto poco usual… -Dijo la voz-
Sentí unos pasos que se acercaban a mí y de pronto sentí una respiración a mi lado.
-…Pero interesante-Dijo en un susurro en mi oído-
Me estremecí, la totalidad de mi piel se erizó al sentir su respiración tan cerca de mí, mientras mi nerviosismo cada vez se acrecentaba más. Como por reflejo me alejé un poco sobresaltándome por tan improvisado movimiento de aquel hombre desconocido.
-No te asustes… No te haré daño…-Dijo sensualmente-
Con los débiles rayos de luna que traspasaban a través de los vitrales de la iglesia pude ver el rostro de aquel misterioso personaje. Su rostro parecía esculpido por los mismos ángeles, sus ojos eran de un color azul profundo, imitando el color del cielo nocturno, su nariz finamente respingada, sus labios eran de un color tenuemente rosado y su cabello de un negro azabache que contrastaba sobre su blanca piel. Me quedé estupefacta a ver tal belleza viva.
Al sentir mi reacción, el hombre se me acercó nuevamente dejándose ver por completo bajo los rayos de la luna que se colaban por el vitral del centro de la iglesia, donde nos encontrábamos. Tomó delicadamente mi mano y la elevó lentamente hasta la altura de sus labios y besó dulcemente mi mano.
-Alexander Russell, un gusto-Dijo haciendo una leve reverencia y mirando fijamente a mis ojos-
-El gusto es mío…-Dije devolviéndole la mirada-
En sus finos labios se dibujó una sonrisa de picardía que lo hacía ver más atractivo. Percibí como su mirada me evaluaba precisamente, como si pudiera conocer a la perfección los pensamientos que pasaban por mi mente.
Alexander volvió a su posición inicial. Mi mirada lo siguió en todo momento. El silencio se apoderó del lugar, era como si cada uno estuviese distrayéndose con la mirada del otro.
-Quien hizo eso?-Pregunté indicando al ángel de aquella pintura-
-Una persona lo bastante perversa como para perturbar y desmerecer la belleza de las pinturas de nuestra época, señorita…-Dijo acercándose a examinar la pintura, rozando con sus dedos el detalle dibujado-
Sospeché que él lo había hecho, pero por otra parte sentía que él sería incapaz de cometer tal cosa. Me encogí de hombros y despejé mi mente de aquel pensamiento, al menos para mí, insignificante.
De pronto recordé que era tarde, ya debían pasar de las 11 de la noche, y los alrededores eran muy peligrosos a tales horas de la noche.
-Podría acompañarte si lo deseas-Dijo Alexander mientras esbozaba una sonrisa de medio lado-
-Como supiste?-Pregunté anonadada-
-Una dama como usted a estas horas de las noches en estos barrios tan concurridos por maleantes y demáses andando sola por ahí, no sería un muy buen panorama, o sí?-Dijo poniendo sus manos en los bolsillos de su lujoso traje negro, con camisa blanca que sobresalía por el cuello de su chaqueta-
-… Esta bien, me sentiría agradecida de su compañía-Dije sonriendo amablemente ante el gesto de Alexander-
Sonrió con picardía haciéndolo ver aún más atractivo de lo que ya era. Caminó pasando por mi lado, ya que me había adelantado ligeramente. Lo seguí con la mirada hasta que su tenue figura sumida en la oscuridad se posó cercana a la puerta. Recordé que debía informarle al Padre de mi retirada, pero…¿El Padre sabría que aquel chico estaba en la iglesia? Después de todo, hubiese parecido que Alexander se hubiese materializado dentro de ella.
-Espera…-Dije rompiendo el silencio-
-Que ocurre, Elizabeth?-Dijo Alexander-
-Debo avisarle al Padre de que salí, para que el pueda cerrarla con llave luego-Dije mientras caminaba hacia la esquina donde debía encontrarse el Padre-
-Te acompañaré-Dijo la voz de Alexander a mi lado-
Me sorprendí. Alexander estaba en el otro extremo de la iglesia, y sus pasos no fueron escuchados por mis oídos, ni tampoco era posible llegar a tal velocidad hasta ahí.
-Tendrás que acostumbrarte, querida…-Dijo con picardía al observar mi reacción-
-Acostumbrarme?-Dije aún más extrañada-
-Todo a su tiempo…-Dijo misteriosamente-
-Pero…-Dije-
-Debes ir en busca del Padre-Me interrumpió sin inmutarse-
Lo miré un poco ofendida, el simplemente me sonrió y emprendió el camino por el oscuro y largo pasillo.

Continuará Cool
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|Murder|
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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Sáb Ago 16, 2008 3:27 pm

ay que escribes lindo tu Embarassed Very Happy
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Miko
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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Sáb Ago 16, 2008 3:29 pm

Jojo, gracias Rolling Eyes
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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Sáb Ago 16, 2008 3:30 pm

de nada Very Happy
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bixrut

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Hoja del Escritor
Escritor de: [Estilo que escribes (ecchi, terror, etc)]:

MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Sáb Sep 13, 2008 5:59 pm

Murder tiene razón, pero ¿la continuación cuando?
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Miko
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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Sáb Sep 13, 2008 10:12 pm

Cuando la pueda encontrar xD
Si no me equivoco, Muder la tiene
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darkdragon
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Como te sientes? : bien xD
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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Mar Dic 02, 2008 10:46 pm

Miko escribió:
Cuando la pueda encontrar xD
Si no me equivoco, Muder la tiene

kede metido

pongan la otra
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Miko
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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Mar Dic 02, 2008 10:54 pm

Aquí Está la otra parte, aunqe esta escrita horrorosamente [Es el borrador]

-Hey!, espérame!-Dije al reaccionar que se estaba alejando sin mí, y ya no podía observarlo-

Caminé a pasos apresurados hasta quedar a su lado. Caminamos por lo que a mi parecer fueron varios minutos, pero no hallábamos ninguna puerta o algún signo de que el Padre estuviera ahí. El silencio que abundaba el lugar sólo era interrumpido por el eco de nuestros pasos. Me sentía bastante extraña, estaba caminando por un pasillo “prohibido” para la gente común o sin cargo en la iglesia, con un misterioso, atractivo y extraño acompañante en plena noche.

De pronto oí un grito, o algo parecido. Tomé el brazo de Alexander como por reflejo y lo apreté firmemente. El puso su brazo ante mí, para que detuviera mis pasos.

-Que fue eso?-Pregunté más para mí que para Alexander en un susurro-
-Shh… Calla-Dijo en un susurro-

Se adelantó a observar, al parecer el pasillo se desviaba hacia el lado derecho, donde se podía ver un leve reflejo de luz en el suelo. Alexander curvó en la esquina. Lo seguí manteniendo la distancia.
Cuando di la vuelta por el pasillo me percaté que Alexander estaba al costado de la puerta por la cual nacía aquella luz.

De pronto la luz se desvanece. Me acerqué más a Alexander tomándolo por el brazo, para no perdernos.

-Tranquila, Elizabeth, era el Padre- Dijo en un susurro girando sólo la cabeza para hablarme manteniendo si posición inmutable.

-Pero ese grito…-Intenté decir-

-No quieres saberlo, créeme…- Me interrumpió Alexander- Salgamos de aquí- Dijo girándose por completo hacia mí-

-Pero el Padre…-

-Utilizas demasiado la palabra “pero” señorita- Me interrumpió nuevamente notando entre la oscuridad como en sus labios se dibujaba una sonrisa burlona y de leve picardía-

Me ofendí un poco, al parecer Alexander se dio cuenta de mi cambio.

-Sólo bromeo…- Dijo Alexander acariciando mi mejilla delicadamente con el torso de su mano-

Sentí sus suaves caricias en mi rostro, lentamente dejé mis párpados caer para sentir más profundamente el tacto de su suave y fría mano contra mi rostro, a la vez sentía como su penetrante mirada parecía atenta a cada movimiento que hiciera en la prolija oscuridad en la que nos encontrábamos sumidos.

En un momento, abrí mis párpados y me percaté de algo. Al parecer el chico me tenía hechizada, por alguna extraña razón confiaba ciegamente en sus palabras, por lo que si el me decía que era mejor no saber lo que fue aquel bramido, es porque realmente no era necesario. Nuestras miradas se encontraron en la oscuridad, podía sentirlo y ve sutilmente el brillo de sus abismantes ojos.

-Vámonos de aquí- Dijo Alexander rompiendo el profundo silencio que nos había inundado en esos momentos-

Su mano dejó lentamente mi mejilla para posarse delicadamente en mi mano. Tiró levemente de ella para guiarnos hacia el camino de regreso a la entrada de la iglesia.

El chirrido de la puerta resonó en las vacías calles del lugar. La tenue luz de la luna nos bañaba de su brillo. Fue entonces que observé a mi acompañante por completo.

Su perfil iluminado por la luna lo hacía ver como un ángel, un hermoso ángel. Vestido de negro Podía contemplar por completo su belleza. Sus abismantes ojos se dirigían con un aire embelesado hacia el cielo, lo que hacía que su semblante fuera del todo soñador. De pronto en sus labios se dibujó una sonrisa de medio lado que denotaba picardía y malicia, y la vez, lo hacía más atractivo.

-Debo parecerte muy fascinante para que me observes de esa manera…-Dijo sin moverse y acentuando su sonrisa-

-Yo…lo siento- Dije sacudiendo levemente mi cabeza y sonrojándome un poco.

No había reparado en que observaba de esa manera a Alexander, pero sentía que su aire de misterio y su atractivo natural me envolvían de sobre manera, podía sentir una fuerte atracción hacia él, que no tenía interés en parecérsele al amor, en realidad era una admiración extraña, que ni siquiera yo lograría entender.

-No tienes de qué disculparte, querida…. No eres la única que tiene esas reacciones ante mi presencia-Dijo Alexander con un tono que a mí parecer sonó despectivo- Por alguna extraña razón, capto la atención de todas las personas, es por eso que prefiero vagar por lugares con poca luz, y preferentemente… de noche-Dijo en un tono abismante y soñador, que no se parecía en nada al de hace unos momentos, pareciese que su voz fuera una suave melodía que hechizaba lentamente y seducía los sentidos-

Me perdí unos segundos en su voz, pero inmediatamente volví a la realidad cuando pude ver que las grandes luces del teatro, se habían vuelto tenues, lo que significaba que la última función había llegado a su fin.

-Dios mío, debo irme a casa, le dije a Alice que estaría de vuelta a más tardar a la media noche- Dije en un tono preocupado-
Si no volvía en este momento, Alice sería la castigada nuevamente por mi culpa.

-Ya son pasadas las 12 y media, querida- Dijo formando una sonrisa, poniendo sus manos en el bolsillo del pantalón-

-Lo sé, lo sé- Dije intentando controlar la histeria- Ya vámonos de aquí-
Alexander me siguió de cerca hasta mi hogar. El silencio de camino a allá no nos incomodó en lo absoluto, hubiese parecido que cada uno se hubiese quedado absorto en sus propios pensamientos.
Al divisar la calle pude ver como el rostro preocupado de Alice se asomaba por la ventana. Al percatarse de mi presencia suspiró y se adentró hacia el interior de la casa nuevamente.

Llegamos a paso apresurado hacia la gran puerta de mi hogar, donde se encontraba Alice en postura molesta, lo que significaba que un buen regaño me esperaba, y no me equivoqué.

-Elizabeth ¡¿Dónde estabas metida?! Acordamos en que volverías antes de la media noche, ni te imaginas lo preocupada que me tenías, da gracias al cielo que no han reparado en tu ausencia, de otra manera, no hubiese tenido excusas que inventarle…y…y…-Decía en un tono de drama e histeria-

-Tranquila… ya llegué Alice, y nada de eso ocurrió- Dije intentando tranquilizarla de una forma respetuosa que pretendía acabar con aquel melodrama-

La abracé de forma calmada y cariñosa, como lo hacía siempre en ese tipo de situaciones, donde todo enojo se evaporaba de golpe.

-Está bien, tienes razón…nada pasó…-Dijo Alice calmándose mientras continuaba abrazada de mí.-¿Quién es usted?- Preguntó cambiando precipitadamente de un tono cariñoso a uno receloso al reparar en la presencia de Alexander-

El se acercó con elegancia hacia Alice, al mismo tiempo que ella se separaba de mí, con un aire de desconcierto.

-Muy buenas noches, madmouselle- Dijo al tiempo que tomaba la mano de Alice y la besaba rozando suavemente sus labios contra su mano-
Sentí una ligera punzada en mi pecho al ver tal acto. Me crucé de brazos mientras desviaba la mirada.

-Oh… es… es un placer conocerlo, caballero-Dijo Alice mientras en sus mejillas surgía un ligero rubor- Que simpático chico, Elizabeth…-Dijo con una notoria sonrisa dibujada en su rostro-

-Sí muy simpático…-Dije resoplando sin darme cuenta-

Es un placer conocerla, señorita Alice-Dijo Alexander soltando suavemente la mano de Alice a la vez que hacía una leve reverencia con una sonrisa de picardía en su rostro-

-Jajaja, me dijo señorita…-Dijo Alice mientras volteaba hacia mí dejando que su corta melena pelinegra ondeara levemente sobre su mate rostro- Soy señora ya, vengo cuidando a esta damita desde que era una bebé, y después de 22 largos años sigue comportándose como una adolescente- Dijo mirándome se soslayo mientras se dirigía a Alexander- Ya es hora de que entre Elizabeth, antes de que tus padres se despierten-Dijo Alice sonriéndome abiertamente-

-Bueno señoritas, me retiro entonces- Dijo Alexander manteniendo su característica sonrisa a la vez hacía otra leve reverencia- Le molestaría a la dama que nos encontraramos…nuevamente- Dijo mirándome seductoramente-

-Yo...- miré a Alice, mientras ella asentía dándome su aprobación- Está bien- Dije sonriendo-

-Será un placer, querida…- Vendré por ti mañana cuando el crepúsculo desaparezca y la mano de Dios ponga su negro manto sobre nosotros-

Dijo poéticamente, se acercó nuevamente a mi para besarme la mejilla en forma de despedida y en un susurró murmuró- Lo esperaré con ansias…-Su dulce voz me hizo estremecer, luego se dirigió a Alice a despedirse besando su mano- Un gusto haberla conocido, Alice- Luego se volteó y emprendió su camino.

-Que suerte tienes, Elizabeth, ese chico es un encanto- Dijo Alice siguiendo con la mirada a Alexander hasta perderse en la oscuridad-

-Sí, lo es- Dije suspirando- Bueno, vamos adentro ya, que me estoy congelando- Dije mientras abría el paso hacia mi hogar-

Al llegar a la entrada, dirigí inmediatamente mi vista hacia la parte alta de la escalera, donde justamente estaba la habitación de mis padres. Suspiré alivio al escuchar leves ronquidos que provenían de ahí.

-Les dije que estabas leyendo en tu habitación, como siempre y que no querías que nadie te molestará- Dijo Alice cerrando la puerta de entrada tras de sí-

-Muchas gracias, Alice- Dije sonriéndole abiertamente- No se que haría sin ti-

- Seguramente estarías castigada por el resto de tu vida…bueno, debes irte a dormir, mañana tienes clases de piano a las 10 de la mañana y luego de eso almorzar con tus padres a las 1 de la tarde- Dijo Alice mientras subía los elegantes escalones de madera dirigiéndose a mi habitación-

- Pero no tienes por qué recordármelo a toda hora- Rezongué mientras seguía sus pases, pero Alice ya se había perdido de vista-

Llegada al segundo piso me dirigí hacia al lado derecho, donde continuaba un pasillo en dirección a mi habitación. El pasillo de paredes finamente barnizadas era enriquecido por variados porta retratos, pinturas de paisajes y un espejo antiguo que carecía de brillo en su dorado marco. Al llegar a la última puerta del pasillo giré la perilla y abrí la puerta. Alice se encontraba arreglando el dosel de mi cama que caía a los costados de ésta, luego giró y se dirigió a mi armario de donde sacó mi hermoso vestido rojo sangre, con bordados blancos y encajes haciendo juego y lo dejó en el sofá a los pies de mi cama.

-Mañana debes verte hermosa, querida- Dijo Alice arreglando uno e los pliegues del vestido y dejándolo completamente liso y ordenado-

-¿Qué hay de especial?- Pregunté desconcertada-

Alice se volteó hacia mí dedicándome una sonrisa de picardía y complicidad, mientras posaba una de sus manos en su cintura.

-¿Crees que dejaré que ese chico se te escape? No señor, primera vez que traes a un chico de tu categoría a esta casa…Además, no puedes negarme de que es guapo, ¿no?- Dijo Alice notando en sus últimas palabras un tono soñador y su postura aflojó un poco, como si se lo estuviese imaginado-

La miré con una pizca de enojo, a decir verdad, Alexander era bastante atractivo, todo un caballero y le había agradado a Alice, que es como mi segunda madre, lo que era más importante.

-Sí, tienes razón…pero es primera vez que lo veo, y ni siquiera sé cuales son sus intenciones- Dije sentándome en un costado de la cama, apoyando una mano en el dosel- Alice soltó una risotada-

-Ay querida, eres todo un encanto atraes miradas por doquier y si Alex se te hubiese acercado con intenciones deshonestas ten por seguro de que no estarías aquí en estos momentos- Dijo mientras nuevamente se dirigía al armario y sacaba un corsette y el falso y los dejaba junto al vestido-

-Hum, tienes razón- Dije pensándolo bien, me cubrí la boca con mis manos y Alice se me acercó.

-Es mejor que duermas- Dijo Alice-

Asentí y me levanté, así Alice comenzó a desabrocharme el vestido, dejándolo luego junto a la cama, sacándome el odioso corsette con el que debía lidiar todos los días. Después de quedar desnuda Alice me puso el pijama y me volví a la cama perfectamente hecha.

-Mañana no vuelvas demasiado tarde, si no, deberías pedirle su consentimiento a tus padres- Dijo apartando las sábanas para poder acostarme-

- será mejor… no deseo tener problemas…- Dije dándome la vuelta, dándole la espalda a Alice-

-Que descanses…- Dijo apagando las velas.

El sonido crepitante de los leños en la chimenea se fue atenuando poco a poco a mediad que Morfeo me recibía en sus brazos.

Fin primer capitulo

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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   Jue Dic 04, 2008 10:26 pm

Me encanta la trama de esta historia
Felicitaciones, amiga mia de mi, escribes demasiado bien ^^
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MensajeTema: Re: El Hechizo del Deseo   

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